Entre la silla y el teclado…

Desde Valparaíso, capital de la V Región de la República de Chile, escribe este humilde servidor que comparte su tiempo entre el ocio y sus mil chorrocientas responsabilidades. Mi nombre es Víctor pero soy más conocido como Vito, un apodo que me quita un peso de encima: a los Víctor se les llama generalmente Vitoco y yo ODIO ese apodo, así que omitiendo el “co” soy el más feliz del planeta.

A mis veintitantos años y con una memoria de hormiga con alzheimer,  gasto mi tiempo entre mi trabajo administrativo en una oficina digna del Jappening, la programación Web de manera freelance, la Dirección de la Red HarryLatino y, por supuesto, compartir con mis amigos más íntimos en nuestro Club de Tobi.

Me considero un coleccionista de sueños frustrados: he querido aprender a tocar guitarra, estudiar teatro, ser actor de doblaje… ¡incluso aprender malabarismo!, pero a la larga esos sueños terminan recibiendo el apellido de “frustrado”.

Tengo una personalidad dificil de definir: puedo ser tan divertido e inmaduro como un gruñón y desgraciado. Todo depende de cómo me pillen en el momento (y qué tan calentita me salió el agua de la ducha). Pero quien logra conocerme bien puede tener la certeza de que no sólo está tratando con un amigo fiel, sino con un producto made in Chile (y si es chileno, es bueno).