Estamos a punto de cumplir 2 meses del terremoto y aún tengo cada detalle de esa noche tatuado en mi cerebro. Yo quejandome de
la mala programación del Festival de Viña de esa jornada sin siquiera imaginar que si Ricardo Arjona hubiera cerrado esa noche, estaríamos lamentando una tragedia de proporciones.
Esa noche me quedé hasta tarde viendo tele, específicamente me picó la curiosidad por ver
la carnicería de Fanny Lu en el Festival de Viña, además de saber cómo cresta iban a cerrar la noche. Luego de un frío
“buenas noches y muchas gracias” de parte de los animadores, apagué el PC e hice un poco de zapping. Me detuve en Titanic, justo en la escena del caos… que ironía. Apagué la tele y cerré mis ojos durante unos 15 minutos, cuando las paredes empezaron a sonar levemente. Mis ojos se abrieron como dos huevos fritos y me quedé quieto esperando a que pasara. No pasaba… Mientras seguía temblando cada vez con mayor fuerza, me puse mis pantuflas y mi bata listo para salir corriendo en caso de emergencia, y la intensidad aumentó. Sin pensarlo dos veces, apreté cachete hacia afuera de mi casa, mientras gritaba “¡TERREMOTO!” (en esos casos hacerse el valiente me importa un carajo). Salí al patio y ahi el terremoto comenzó con todo: sentía cómo temblaba todo en mis pies, escuchaba las paredes de mi casa cómo crujía todo, sentía una sensación igual como si millones de meteoritos estuvieran golpeando la tierra a la vez. ¿Cómo estaba yo? MUERTO DE MIEDO. Y el terremoto no paraba, seguía vibrando todo con mucha fuerza mientras el cielo destellaba por los choques de cables y yo me mantenía petrificado. De golpe quedamos a oscuras por un tremendo apagón mientras el terremoto estaba en su punto máximo. Luego de varios minutos de terror por fin paró todo y volví a respirar con normalidad.
Lo primero: ver cómo estaba todo. Lo segundo, fui volando a mi celular a
twittear (suena fanático, pero Twitter es el principal medio de comunicación en estos casos y eso nadie lo puede negar). En medio de la oscuridad vimos cómo los vecinos salían de sus casas en pijama con linternas o velas en las manos, mientras todos se preguntaban entre ellos “¿cómo estás?”. Yo pegado a mi celular para ver qué comentaban en Twitter y allí fue donde leí que el epicentro fue en Concepción. Lo dije en voz alta y recibí como respuesta un “¿¿¿Concepción???”, porque el terremoto se sintió demasiado fuerte como para que el epicentro haya sido tan lejos.
Recorrimos la casa y encontramos varios adornos y figuritas en el suelo, mientras que mi dormitorio resistió muy bien: no se movió ni un papel (¿o será que ya estaba desordenado desde antes?). En la cocina, todos los platos en el suelo hechos mierrrr…
Luego de un rato comenzaron a manifestarse las primeras réplicas, unas más fuertes que otras, y yo seguía con miedo y a oscuras, así que tomé el colchón de mi cama, lo puse en el living y dormí ahi, cerquita de la puerta por si hay que salir corriendo.
En estos casos me importa un soberano huevo hacerse el macho valiente y decir “a mi no me da miedo que todo a mi alrededor se mueva” mientras uno trata de disimular su cara de miedo. En mi caso, si hay que apretar cachete, apreto cachete y punto (aunque con eso yo quede como cobarde).
Y ese fue mi 27 de Febrero a las 03:34. ¿Cómo fue el tuyo?