El impuesto al libro y el incentivo a la lectura

Nuestro país con forma de calcetín recién sacado de la centrífuga tiene el impuesto al libro más alto del mundo mundial: ¡¡¡19%!!!, y a quienes frecuentamos librerías nos duele el bolsillo cuando un libro nos dice “¡cómprame! ¡cómprame!”, considerando que los (pocos) países que cuentan con el dichoso IVA al libro no superan el 7%. Por eso hace mucho tiempo distintos sectores están pataleando para que este impuesto sea reducido o eliminado, para no castigar a los lectores frecuentes y para incentivar la lectura…

Un momento… ¿incentivar la lectura? Ahí es donde discrepo.

Estoy convencido que la eliminación de ese impuesto no solucionará ni un poquito el pobre índice de lectura que existe en nuestro país. Es cosa de jugar con la imaginación: la librería de un barrio hace una oferta de 19% de descuento en todos los libros, ¿eso motivaría a los habitantes de ese barrio a leer cuando no tienen el hábito? Sinceramente lo dudo.

Si se busca incentivar la lectura, hay muchas otras maneras para conseguirlo, y todo parte desde la época escolar. El grave error que cometen la mayoría de las escuelas es obligar a los pequeñines a leer libros aburridísimos, generando a la larga un efecto “¡no quiero leer más!” y mandando a la cresta todos los libros. Por ejemplo, mi sobrina es una devoradora de libros, tiene definida a sus autores favoritos y muchas ganas de leer ciertos libros, pero tiene que interrumpir su lista por otra que le exigen leer en su colegio. Con ese panorama, no me extrañaría (y lamentaría) que ella terminase aburriéndose de los libros.

El problema del poco interés por los libros en Chile no se debe atacar eliminando ese 19%, sino que MO-TI-VAN-DO a leer. Por ejemplo organizando clubes de lectura en donde los propios niños escojan qué quieren leer, o cambiando esos libros tan aburridos por otros que capten el verdadero interés (por ejemplo el gran Papelucho o incluso Harry Potter). Pero la eliminación del IVA no servirá para otra cosa que no sea aliviarnos el bolsillo a quienes frecuentamos librerías…

Mmm… me gustó la idea.

El año de los logos feos

Este año Chile ha sufrido mucho. Sufrimos por un terremoto, un tsunami, los mineros atrapados y Arjona en el Festival de Viña. Pero además de eso, nuestro país ha tenido que sufrir varias tragedias visuales de las que varios aún no nos hemos recuperado: cambios nefastos de logos que, lejos de causar gusto al consumidor, dejan la sensación que es más sabroso chupar un clavo.

Yo no soy un experto diseñador gráfico como para hacerle un análisis técnico a cada cambio, pero me puedo basar en mi opinión de simple consumidor que aprecia un cambio de imagen anunciado con bombos y platillos. Echémosle un ojo a cada uno:

Canal 13: El antiguo logo que reflejaba alegría y buen ánimo por su línea superior, cambió rotundamente cuando la movieron hacia abajo, simulando una carita triste.

Entel: ¿Me creerías si te digo que el cambio de este logo tuvo un costo de 8 millones de dólares? Yo por una simple y pobre e) le hubiera cobrado más barato a esta empresa de telecomunicaciones. ¿Quién habrá sido el brillante al que se le ocurrió semejante cambio?

Gobierno de Chile: Con la llegada de Piñera a la Casa de la Moneda, llegó su primer error mediático: ese logo que recibió un “tusunami” de críticas, especialmente porque los colores de la palabra “Chile” no tienen ninguna relación con nuestra patria. Lo primero que dijeron en el Gobierno fue “este es un logo temporal, lo vamos a cambiar”… ¿y?

Mega: La estación televisiva cambia su logo verde por uno que, según ellos, es “más moderno” (siendo que parece un logo kitsch). Simplemente parece una broma.

Meganoticias: El noticiero de Mega también sufrió la maldad de aquel diseñador, perdiendo la prácticamente nula seriedad con la que contaba. El nuevo logo parece una mezcla de envase de una barra de chocolates con letrero de micro. Impresentable.

¿Quién le habrá dicho a esta gente que es buena idea crear logos peores que el actual? Seguramente esperan a que nos acostumbremos al cambio con el paso del tiempo, pero si quieren crear una buena impresión con un lavado de cara e invertir una millonada, lo más lógico es que su nuevo logo nos cause una agradable primera impresión.

¿Y tú, qué opinas de estos logos? (especialmente los amigos extranjeros).

Un buen profesor

El otro día me desayuné con la noticia de que el Ministro de Educación, Joaquín Lavín, le daría un montón de incentivos a los estudiantes con alto puntaje en la PSU para motivarlos a que entren a pedagogía, para que hayan mejores profesores en nuestro criticado sistema educacional. Bien por Lavín, bien por los beneficiados, pero ¿bien por la educación? Permítanme dudarlo un poquito…

¿Qué es un buen profesor? La experiencia que me han dado mis años de pingüino me han enseñado que el mejor profesor no es quien sepa más, sino quien tenga la capacidad y el talento para motivar a sus estudiantes a que retengan la información (porque nosotros estudiamos para adquirir conocimientos, ¿no?). En otras palabras: si Albert Einstein no sabe enseñar, entonces no sirve para profesor. Recuerdo que cuando iba en la enseñanza media, tuve un profesor de Física que sabía mucho pero nunca nos motivó a retener lo que nos enseñó… sus clases y pruebas eran algo así como tomar un trozo de carbón con la mano: había que sostenerlo a la fuerza para soltarlo rápidamente apenas pasaramos a otra materia. La consecuencia de tener un mal profesor es que en este preciso momento no recuerdo NADA de Física.

¿Esa beca que ofrece Lavín nos garantiza tener buenos profesores? Yo lo dudo. Una persona con conocimientos elevados no es sinónimo de ser un buen profesor, de hecho tengo la sospecha que eso cosechará más profesores malos interesados más en las becas que por su vocación a enseñar.

Creo que la mejor motivación para formar mejores profesores dispuestos a enseñar BIEN a los pequeñines es apuntar esas becas a los profesores que mejor hagan su pega. Así se lograría mejor el objetivo que andar repartiendo becas a los más mateos. Eso.

¿Cómo se pronuncia Google?

Google… una palabra tan simple para escribir pero que es pronunciada por todos como se nos antoje. Según la información oficial de Google, la pronunciación correcta es Gúguel, pero cada uno lo pronuncia a nuestro estilo. Yo generalmente lo pronuncio “Gugl”, y me importa un pucho si está bien o mal, la cosa es que se me entienda.

Hice una pequeña encuesta entre varias personas y pude ver que hay una infinita cantidad de maneras para pronunciar esta palabra:

  • Gugul
  • Guguel
  • Gugle
  • Gugel
  • Guugle
  • Gugol
  • Goó-gle

…y un largo etcétera. ¿Y tú cómo pronuncias “Google“? ¿Ah?

El día en que España se quiso

Hace un tiempo, Cronista publicó en su blog personal un párrafo que me dejó reflexionando mucho tiempo, hasta el día de hoy:

Con la muerte de Pinochet me tragué nosecuantas horas de la televisión nacional de Chile, queriendo conocer la situación de primera mano. Algo me dejó sorprendido y no pude evitar comentárselo a un amigo de allí: Los defensores de Pinochet ondeaban la bandera de Chile al grito de “¡Viva Pinochet!”. Los detractores gritaban “¡VIVA MUERTO!” desde no muy lejos, pero curiosamente con la misma bandera. A todos les indentifica el mismo símbolo, fuese cual fuese su ideología.

Esas son cosas que uno no las distingue desde dentro, pero siendo espectador son mucho más evidentes. Con el regreso de la Selección Española a su tierra (recibidos como héroes, no es para menos), quise detenerme en el mismo detalle: ver cuántas banderas españolas flameaban por ahi. Lógicamente la rojigualda se destacaba en cada tiro de cámara, algo que -según mi frágil memoria- nunca había visto.

He tenido la oportunidad de conversar con varios amigos españoles y la gran mayoría (por no decir todos) me ha dicho que España es un país muy poco nacionalistas, que símbolos tan típicos para nosotros como la bandera son símbolo de conflictos entre la gente de allá… algo como si amar a su país sea algo tan sucio como besarle los callos a Franco.

Creo que esta Copa del Mundo les servirá a los españoles a reencantarse consigo mismo y sentirse orgullosos de  su patria. Como chileno que está orgulloso de su Chilito lindo, miraba con tristeza los relatos de gente que me cuenta que, por ejemplo, pasearse por la calle con la bandera española era mal visto por allá, pero creo que los españoles (o aquellos que piensan así, no sé si sean todos o la mayoría) les falta comprender que un país no es sólo la historia de un dictador o la tierra de una Familia Real que sólo sirve para sacarse fotos. Un País es su gente, su cultura, sus tradiciones, sus fiestas, sus hermosas ciudades como Madrid, Barcelona o Valencia.

¿Cómo no sentirse orgulloso de eso? ¿Cómo no sentirse orgulloso de ser español y amar a su país? Creo que es algo que a varios españoles les falta por aprender, y esta es la oportunidad ideal.

Donación de órganos: yo escojo el final de mi historia

En un momento sentí la necesidad de hacer este video (a mi estilo, obvio) para expresar lo que pienso con respecto a la donación de órganos, y aunque no me convenció mucho el resultado final, igual lo subí por la insistencia de cierto personaje…

La historia es simple: cuando nos toque nuestra hora de la muerte, tendremos que escribir el último párrafo de nuestra historia. Las dos vías son: donar órganos para regalar vida (además de hacer feliz a toda una familia y que quede vivo un trocito de ti) o simplemente que te metan un cajón y te traguen los gusanos sin más. La decisión es de cada uno, tanto decidiendo ser donante como cuando nos toca decidir si donamos los órganos de nuestros seres queridos. Personalmente prefiero que un trocito de quienes amamos quede entre nosotros, ¿y tú?

La evolución de la mujer: ¡le pongo la sal!

Dentro de la memoria colectiva chilena, un comercial que se ha quedado grabado en todas nuestras cabezas es de aquella pobre abnegada esposa con su marido, que remata con la clásica frase: ¡le saco la sal!

Ahora Tapsín nos sorprende con una nueva versión del comercial, en donde nos muestra cómo el sexo femenino ha evolucionado en 10 años.

¿Soy de izquierda o de derecha?

No es misterio, me gusta la política. Me gusta desmenuzar todos esos detallitos sabrosos de la politiquería y comentarlos porque así sacamos mejores conclusiones de aquellas personas a quienes les confiamos la administración de nuestro Chilito lindo. Yo no tengo ninguna tendencia política, ni de izquierda ni de derecha ni de arriba ni de abajo, simplemente soy objetivo, pero cuando me apuntan con el dedo y me dicen “¡te caché! eres de derecha” o lo mismo pero con la oposición me quedo marcando ocupado. Además de impresionarme, me causa una alegría porque significa que soy objetivo y mi visión es sin una tendencia marcada. Pero el otro día me dijeron algo que, sinceramente, dañó mi ego: “tú sólo vas donde calienta el sol”. ¡Auch!
La verdad es que hay cosas que me parecen buenas y otras que me parecen malas. No soy de quienes toman la caricatura de que todos los políticos son ladrones o que Piñera es un sucio corrupto mala persona come-empleados (bueno, sí lo he dicho varias veces, pero de broma), sino trato de tener una mirada objetiva.

A mi juicio, hay cosas para felicitar y criticar a Piñera, y hay que ser objetivo para destacar o enjuiciar. Por ejemplo la retrasada venta de Lan: el primer motivo podría ser por intereses económicos (“no venderé todavía, esperaré un poquito para que suban las acciones y en el momento preciso las lanzaré”) y el otro motivo sería por falta de tiempo (hubo un terremoto y Piñera no ha parado ni un día, y no puede mandar a vender como si nada porque se trata de SU patrimonio, y tiene que estar atento). ¿Cuál es el verdadero motivo? Lo desconozco porque no conozco en persona a Piñera, por eso no puedo emitir un juicio del verdadero motivo del retraso de la venta de Lan. Y hay quienes tienen su propio prejuicio con Piñera, quienes catalogan ese retraso por ser un maldito empresario o un presidente todoterreno… todo depende de qué opines sobre Piñera.
Yo soy feliz siendo objetivo con mi visión de la política, pero me dan pena los fanáticos de un extremo u otro, quienes ven con un solo ojo (el izquierdo o el derecho, según el caso).

El Chavo del Ocho quiere mucho a los chilenos

En estos tiempos tan duros que ha pasado Chile por el terremoto, es muy bueno un poco de ánimo a la vena. El mismísimo Chavo del Ocho, habitante del departamento 8 de una famosa vecindad mexicana, dice que tiene amigos chilenos, que conoce los cachos de chicha y que nos quiere muchichichichichísimo.

Nuestro Chile tras el Terremoto

Pareciera como si me hubiera cambiado de país. En los últimos años he notado que Chile es un país sin sobresaltos, sin enormes problemas y todos viviendo en paz. Bueno, la gente quejándose de puras tonterías contra el Gobierno, pero en comparación a nuestros vecinos de barrio, somos un país sólido y tranquilo… o eso pensaba.

Desde la madrugada del 27 de Febrero el terremoto no sólo remeció el suelo y las casas, sino toda nuestra vida. ¿Cuándo habría imaginado que en Chile… en NUESTRO CHILE… en pleno siglo XXI habrían terremotos, tsunamis, saqueos, toques de queda, apagones de luz nacionales y miedo en la población? En nuestro país que considerábamos desarrollado, era inimaginable.

Me dio miedo, y no me interesa hacerme el valiente como que no me entran balas. La cuestión me dio miedo y no me da vergüenza reconocerlo … pero las constantes réplicas no me dan susto, sino la incertidumbre de no saber qué pasará ahora en nuestro país, además de ver la angustia de la gente que perdió todo. Y sé que la culpa no es de ningún organismo ni de ninguna persona, sino la propia naturaleza que está aburrida y quiere jugar con nosotros al mueve-mueve.
Y yo me pregunto ¿acaso ahora vendrá un tornado a visitarnos?