No soy cientista político ni pretendo serlo, tampoco soy de quienes se encadenan a ballenas para proteger el medioambiente, pero es imposible quedar indiferente ante el bullado caso de HidroAysén.
El disgusto generalizado por la aprobación de esta central hidroeléctrica es evidente: gente manifestando en la calle pacíficamente y, obviamente, los infaltables flaites tirando piedras (que seguramente no tienen idea de dónde está Aysén y ni siquiera saben qué significa la palabra “hidro”), además del actuar de las fuerzas armadas de Carabineros que detienen hasta los perros por mear en un árbol. Pero más allá de la parte ecológica y los arbolitos, pajaritos, bosquecitos y demases, hay una cuestión política bien fea en donde corre un verdadero río de plata bajo la mesa.
Este es un tema sucio en donde la política sucia es la estrella principal, y Sir Tomás Mosciatti se encarga de decir unas cuantas verdades en su columna de CNN Chile. Imperdible.