Un cliente de unos 50 años entra al ciber y me dice:
- Hola, necesito [no recuerdo qué cosa].
- Ok -le respondo, y comienzo a trabajar en ello.
En ese momento una escolar sube al segundo piso del ciber y el cliente la mira subir. Cuando ella desaparece de su vista, me dice:
- Que piernas más ricas tiene.
- Señor, ella es menor de edad ¬¬
- [Silencio]
Tengo todo tipo de clientes, incluso esta especie de clientes degenerados y depravados que merecen ser castrados.