Que estoy muy viejote para eso, que es para cabros chicos, que cómo puedo estar leyendo esa porquería… Con todas esas frases tengo que lidiar a menudo por considerarme fan de esta saga creada por doña Rowling. Es que Harry Potter me retornó al mundo de la lectura y me cautivó con esa trama tan bien hecha, pero no faltan los comentarios pesados de gente que no se ha tomado el tiempo de leer los libros (¿sabrán leer al menos?) y se quedan sólo con la sensación de “película infantil” que entregan las cintas. No me avergüenzo al decir que me gusta Harry Potter, porque soy de los que creen que es el libro infantil menos infantil que existe (¿en qué libro infantil hay magia negra, hechicería, muerte, sangre, maldiciones, etc?).
¿Y cómo me hice fan? Hace varios años atrás una amiga me prestó Harry Potter y el Prisionero de Azkaban y me enganchó al instante. Esa trama tan bien tejida y ese misterio que ronda cada página (tan misteriosa como ¿Dónde está Elisa?, incluso más) me motivó a interesarme en la historia completa y devorarme los siete libros. Las películas me dejan un sentimiento encontrado: por un lado me encantan porque me permiten ver en imágenes la historia que sigo, pero por otro lado me da la sensación de que manchan la imagen de la novela: para quienes sólo conocen a Harry Potter por las películas, lo relacionan con Daniel Radcliffe y con una historia para niñitos, cosa que no es así.
Un par de años después de conocer a Harry Potter llegué al equipo de HarryLatino.com (la comunidad de Harry Potter en español más grande del mundo), y por esas cosas del destino caí en el puesto de Director del sitio. Toda esa responsabilidad de trabajar en HarryLatino me aumentó el fanatismo y el interés por la historia, algo que a mis 26 años no me avergüenza para nada.
No soy de los que se disfrazan de mago para ir a los eventos o están conversando todo el día sobre el tema, pero puedo decir que la saga de Harry Potter es parte importante de la historia de mi vida (y estoy intentando de contagiarles la pottermanía a mis sobrinos).

He tenido la oportunidad de conversar con varios amigos españoles y la gran mayoría (por no decir todos) me ha dicho que España es un país muy poco nacionalistas, que símbolos tan típicos para nosotros como la bandera son símbolo de conflictos entre la gente de allá… algo como si amar a su país sea algo tan sucio como besarle los callos a Franco.
¡Hazte fan de 



Primero que todo, busque en su despensa algún alimento que sea fácil de cocinar, que tenga las instrucciones al reverso lo más detallado posible y que no incluya términos extraños como “baño maría” o cosas así. En este ejemplo, escogeremos ravioles.